martes, mayo 13, 2014

Tampoco es la panacea!



¿Quién no ha oído esa expresión miles de veces?. Todos sabemos que quiere decir pero en realidad muy pocos saben su significado. La panacea.
En realidad según la wiki  la panacea es un mítico medicamento buscado por los alquimistas especialmente en la edad media para cura de todos los males, incluso se comentaba que prolongaba la vida.
El origen proviene del griego “panakos” (pan: todo y akos: Remedio) en español sería “pa-to-o” ( para todo)
Eso era (y es) la panacea.
Hoy en día  como expresión se usa para todo. “que si este trabajo no es la panacea, que si esta casa no es la panacea, …y así con cualquier cosa. 
Evidentemente  no hay nada que sirva para curar todo. Y es que además creo que si existiera  seria el principio del caos. Como seria carísimo solo estaría en manos de los ricos del Forbes ( es decir Bill Gates, Carlos Slim, Amancio Ortega y los de siempre…) luego pasaría a los corruptos, para luego los políticos, banqueros y demás chorizos. Por lo que imaginaros vivir sabiendo que tienen un elixir que prolonga la vida…ufff! Que mierda! Como que no!! Más vale que no salga ese medicamento.
Pensándolo bien lo más parecido que conozco a la panecea es disfrutar de un buen  gin tonic en buena compañía. Eso si que vale la pena.
Lo bueno de la panacea es que siempre la tendremos como remedio “psicológico”. Si no nos cogen en un trabajo….pues tranquilos que no es la panacea!. Y si no nos dan mesa en el restaurante de moda, aquel que era el segundo del mundo mundial con no se cuantas estrellas michelines…tranquilos que tampoco es la panacea…
Así que ya sabéis algo más, aunque evidentemente este post tampoco sea la panacea!




La extraña llamada 2

Estuve todo el día pensando el que hacer con esa carta náutica.  Tenía muchas preguntas sin contestar. Qué hacía que esa carta estuviera tan valorada? Porqué? Como sabían de su existencia? Como sabían lo de mi abuela?
Quién era esa tal Lersundi ?
Lo primero que hice fue descolgar la carta de la pared, sacarla del marco de cristal y mirar había “algo” , alguna señal o alguna marca que indicara algo relevante.
Si que habían trazos en lápiz, y alguna cruz como si fuera una marcación, y  también anotaciones de horas , pero como eran cartas que se habían usado nada hacía pensar  que hubiera algún tesoro escondido o algo parecido.
Pero tenía que haber algo. No me podía creer que alguien pagara 60.000 euros por una carta náutica. 
Le di la vuelta a la carta y tampoco había nada que hiciera pensar que tuviera ese valor.
Después de dos horas intentando ver algo raro en esa dichosa carta me daba por vencido y tiraba la toalla.
Lo había decidido. Llamaría a Lersundi y le diría que lo había encontrado.
Además bien pensado ese dinero me iría bastante bien.
Consulté en la Wikipedia a ese tal Lersundi y simplemente indicaba que  murió en el noviembre de 1874. Según la fecha de la carta náutica era de 1856 por lo que probablemente fuera cierto que él la había presentado a S.M. (Me imagino su majestad) . Lersundi había sido militar y político….pero ninguna referencia de si tenía  familia ni de que hubiera ningún tesoro. En fin, un tipo sin pena ni gloria.
Quedé con Francisco al día siguiente a las 11h. El traería el dinero y yo le daría la carta.  Era lo más fácil.
Me costó dormir pensando que si había hecho lo correcto. Otra persona más aventurera y con recursos  hubiera cogido el mapa y se hubiera presentado en la embocadura de San Jorge con un compás y un gps, alquilado un barca y un submarinista y habría ido a el punto exacto donde se situaba la cruz, a escasos metros del meridiano 0 el llamado de Greenwich. Pero uno con ya casi 50 años no está para tonterías.! En cualquier caso hice varias fotos de la carta…por si las moscas,
Al día siguiente tocaban por el interfono  a las 10.50.
Seguro que es Francisco- pensé- , todavía no me creo que venderé una carta por 60. 000€.
-Hola Francisco -  le dije mientras abría la puerta de mi casa- Adelante
- Hola. Gracias – me dijo Francisco
Parecía educado aunque demasiado formal. De unos 40 años con bigote, con la cara agrietada del sol , debía de ser o navegante o pescador, pero seguro que se pasaba muchas horas al sol!.
Le hice sentar en el sofá y le ofrecí una Estrella, la única bebida fresca que me quedaba en mi triste nevera.
-       Bueno…aquí tengo el mapa. Me traes el dinero?
-       Si ,si… claro!. Cuéntalo -Me dijo abriendo una bolsa de deporte y colocando los fajos de billete encima de la mesa del salón. Parecía que todo era correcto
Empecé a contar el dinero mientras él sacaba la goma de pollo y Lersundi desenrollaba  la carta del Canal de Bristol para mirarla!.
-       Perfecto!. – Decía Francisco mientras volvía a enrollar la carta! Te propongo un negocio?. Me proponía.
Ahora si que yo ya no entendía nada. Un señor que no conozco me llama hace dos días, me compra una carta  y me propone un negocio???
-       - No sé quien eres. No  se que pretendes. Me pagas 60.000 euros por una carta náutica y ahora me dices que me propones un negocio?- Le respondía con cierta incredulidad
      -No has encontrado nada en la carta,  porque no hay nada que buscar en el mapa sino tienes las pistas que tengo yo en una carta que me dejo mi bisabuelo. Créeme. Puede ser algo importante…- me decía dejándome leer una carta que parecía auténtica.

viernes, mayo 09, 2014

La llamada extraña


Esta mañana recibo una extraña llamada
-Hola me llamo Francisco  Lesrmunsi
- Yo Joan…en qué te puedo ayudar?- le digo con sorna. Era él  que llamaba, y creo que esa no es forma de iniciar una conversación.
-Tienes algo que es mío…nos podemos ver?- me dice con tono chulesco
Parecía que se tratara de una broma...pero le iba a seguir la corriente...
-No sé que quieres decir, pero desde luego no me gustan nada las amenazas…No sé quién eres pero desde luego  no me apetece quedar contigo…
Pasan unos segundos que no contesta, y parece que se lo ha pensado mejor
-Perdona si te he ofendido…no era mi intención. Solo quiero intentar recuperar algo que es mio…bueno de mi familia…Verás, es un tema importante para la familia y nos interesaría mucho recuperar eso que tu tienes "nuestro"- decía Francisco cambiando a un tono más negociador
- Bueno…en ese tono me gusta más …aunque no creo que tenga nada tuyo…a que te refieres exactamente? – Le pregunté intrigado. Por lo menos no era una llamada de telefónica para colocarme el “paquete fusion” pensé.
- Cuando tu abuela murió, dejó entre otras cosas, que parece ser que nadie le dio importancia y que a nadie le interesaba, unas cartas náuticas antiguas procedentes de cuando operaba tu bisabuelo con la empresa de cruceros.
Entre esas carta  náuticas, había una que fue hecha por un antepasado mío, y hacía referencia al Canal  de Bristol y embocadura de San Jorge en Inglaterra. ….Francisco de Lersundi en 1856…y por lo que me consta, esa carta en concreto  la tienes  tú ....en tu piso…
- Y porqué crees qué te la tengo que dar?....en el caso que la tuviese…naturalmente, y además como sabes todo eso? – le pregunté yo irónicamente.
-Lo sé y punto...y además no me tienes de  "dar"…sino "vender"!...es un tema sentimental familiar, pero para nuestra familia vital estaría dispuesto a pagar 60.000 euros por esa carta.
- Coño!!!! –Se me escapó la expresión. Eso con los tiempos que corren es una "pasta" ...- Déjame mirar si tengo esa carta….y te lo hago saber. Si la localizo te llamo a el teléfono que me llamas no?
- Si, si….Muchas gracias…dime algo lo antes posible. Es importante.
Y colgó.
Me quedé pensativo por lo extraña de la llamada.
Si que es verdad que mi abuela me dejó ciertas cartas náuticas, pero habían muchas. Y también es cierto,  que ha raíz de la separación y de  montarme un mini-piso,  me he decorado una pared con esas cartas náuticas, que tenía en el trastero. Pero todo es como muy extraño. Es raro es que en primer lugar alguien conozca que tengo esas cartas náuticas, y más esa en concreto!, y en segundo lugar que  alguien me ofrezca 60.000 euros por la carta en cuestión…yo se la hubiera vendido por 600 euros…o por 60 si me apuras!  Por eso es todo eso tan raro...
Parece fácil pensar de que en esa carta hay algo que a esa persona le interesa….y mucho!
Me fijo en las cartas que colgué en su día y me doy cuenta de que “por casualidad” una de esas cartas pone D. Francisco de Lersundi de 1856. Y precisamente del canal de Bristol (Costa occidental de Inglaterra). Bingo!
Pero entonces, qué representa que debería de hacer?.
Venderle la carta?...no es creíble…en esa carta hay algo que vale mucho más…pero qué?.
Si me llama mañana le diré que me deje un par de días, que no la encuentro1…por lo menos para ganar algo de tiempo…hasta que decida que hacer.