Alguna vez he pensado si podría salir airosa una persona de hoy en día, colocándola en otras épocas. Unos siglos antes sabiéndome conocedor de lo que va a pasar a la humanidad. Podría ser desesperante intentar convencer a la gente de lo que ocurrirá. Desesperante y peligroso con la Inquisición y los Torquemada de turno.
No solo eso. Lo sucio que eran las ciudades. Con la gente tirando con cubos sus excrementos por los ventanales. Joder! qué asco me da sólo de pensarlo.
El hecho de creerte se podría convertir incluso en anécdota. Lo de la higiene general era realmente lamentable. En fin, supongo que alejándonos de las ciudades, sería todo mucho más fácil.
-“!Coño!!!, lo que yo os diga….que yo lo sé! que lo que ha descubierto Colón no son las Indias es America!
- Que dentro de muchos años se inventará la corriente eléctrica y podremos ver por la noche! – explicaría
-Pues vaya chorrada!- me dirían pensando que las noches son para dormir y además teniendo candelabros…
Proseguiría con mis conjeturas “Lo que comemos se manipulará tanto y se intentará optimizar las producciones de alimentos que los tomates seguirán siendo rojos, pero sin sabor. El dinero será lo más importante de todo. La gente se medirá en función del dinero que tenga. Saldrá algo llamado clase media, que no serán ni los ricos ni los pobres. Los que pretenden ser algún día ricos sin dejar de ser pobres.
Existirán dos mundos. El primero y el tercero. El segundo no se sabe muy bien cual es… me gustaría alguna vez descubrirlo.
Los ricos y los pobres. Es difícil de explicar pero dentro de los países de los ricos también habrá pobres. Pero más que pobres, desgraciados.
Se llegará a la luna, no se sabe para qué. Pero seguirá habiendo gente desgraciada. Cada vez más.
- Pues vaya puta mierda de futuro! Virgencita, virgencita que me quede como estoy…- dicen todos
- Pues no lo vamos a poder evitar. Lo llamarán progreso.
- Manga guevos!!
- Conseguiremos adelantos en medicina y erradicar muchas enfermedades y viviremos hasta los 80 años. Lo llamaremos calidad de vida.
- Se puede saber a donde me lleváis?. – decía mientras me empujaban por la calle hacia la plaza. Y porque me ponéis esa cuerda tan áspera en el cuello?
- Ah! Se me olvidaba mucha gente para follar se pondrá una funda en el pene…-
- Otro “illuminatti”. – dicen la gente que cada vez en mayor número se acumula en la plaza. Parece que habrá función.
Entonces me convierto en el protagonista de la fiesta, entre varios me atán en un mástil encima de una pira de leña.
- tienes algo qué decir antes de morir?- me pregunta el hombretón con la cara tapada. Es el verdugo.
- Sólo comentaros que lo que me vais a hacer, dentro de unos años lo haréis con un aparato que se llamará Guillotina- digo con cierta sorna
- Que dice de Guillermina? – pregunta un hombre desde lejos
- Qué le gustaría ver el aparato a Guillermina!!
- Que muera ya! – gritan unos
- Copa , liga , champiooons – cantan otros
- Hey, chicos. Que ha sido todo una broma!. Ha sido fruto de la imaginación….- intento explicarles
Entonces el verdugo me tapa los ojos.
- Vale ya! – pienso – Esperó despertarme pronto
Y entonces pienso que cómo puedo explicaros lo que pasará en un futuro si no he sabido transmitir credibilidad explicando a los del pasado el presente.
Pues apa. Os lo habéis perdido!
Y entonces es cuando empiezo a sentir calor en las piernas con el característico olor de chamuscado…Coño que me estoy quemando de verdad!!!
jueves, mayo 14, 2009
miércoles, mayo 13, 2009
Y tú....serías feliz?
El otro día en el despacho comentaban a propósito del premio de Euromillón que tocó en Madrid a una chica Mallorquina de veinticinco años.
La envidia se apoderó de todos. Y surgió la típica controversia, si serías más feliz con un premio así.
Yo lo dudo. Y me dijeron de todo. Mi argumento era que si la chica había sido relativamente feliz, ahora se le podía venir todo abajo.
Sus amistades, sus sueños, sus metas, su lucha diaria por sobrevivir. Ahora se desmoronaba todo. Perdería la ilusión. ¿Para qué? Si podría conseguirlo todo sin ilusión.
Ya no sabría distinguir de los auténticos amigos de los interesados. Tampoco podría realizar sus soñados viajes porque sus amigos no se lo podrían permitir, y si se le ocurría invitarlos, les surgiría una relación de deuda terrible. Y ya no se enfadarían más con ella, y eso es casi más malo que bueno porque la gente ya no sería como debe ser sino constantemente fingiría. En fin, un yate para que. Si ella estaría constantemente de vacaciones. Pero sola. Y eso, ¿la haría feliz?.
Se podría cuidar físicamente, pero para qué. Porqué madrugar y hacer cualquier tipo de sacrificio. Probablemente se dejara y se abandonara. Personas “malas” intentarían influir sobre ella, consumos de todo tipos de vicios, alcohol y drogas etc. Y muchos otros le propondrán negocios para ser todavía más rica. Pero con la inmadurez de los veintipocos años eso es una “bomba”.
Psicológicamente perdería el Norte. Y los sueños se desmoronarían, y ya no serían sueños.
Es terrible, decir eso, pero pobre chica. La felicidad te llega cuando aprendes a hacer feliz a la gente. En realidad es el valorar las pequeñas cosas que te satisfacen.
No te satisface recibir sino regalar. Es otro estado. Tu felicidad se construye a través de la felicidad de los demás. Y eso lo tienen muy claro las persones que realmente admiro, que actualmente vivas son dos Pere Casaldáliga y Vicente Ferrer.
Si tuvieran los 120 millones de euros, no tendrían ninguna duda. Lucharían contra lo que siempre han luchado. La pobreza y la injusticia.
No se donde leí una articulo que hacía un seguimiento a un grupo de gente que les había tocado la lotería. El 90% eran unos desgraciados, se sentían estafados y no eran más felices que antes de su “suerte”.
Que cojones dices?....”porque yo, con 120 millones de euros ya no trabajaría más! Y compraría un yate y muchas casas y yo que se que más...”- me comentaba uno
-¿Pero no sabrías de quién fiarte, y quien es realmente quién te quiere…?
-Ya lo descubriría, pero de momento disfrutaría…
-Entonces si que serás pobre…y algún día lo entenderás.
Y con eso no quiero decir que no me gustaría que no me tocara a mí…ni tampoco dar ninguna lección de nada. Faltaría más. Y en cuanto a la chica “afortunada”. Le deseo lo mejor y el tiempo dirá…
La envidia se apoderó de todos. Y surgió la típica controversia, si serías más feliz con un premio así.
Yo lo dudo. Y me dijeron de todo. Mi argumento era que si la chica había sido relativamente feliz, ahora se le podía venir todo abajo.
Sus amistades, sus sueños, sus metas, su lucha diaria por sobrevivir. Ahora se desmoronaba todo. Perdería la ilusión. ¿Para qué? Si podría conseguirlo todo sin ilusión.
Ya no sabría distinguir de los auténticos amigos de los interesados. Tampoco podría realizar sus soñados viajes porque sus amigos no se lo podrían permitir, y si se le ocurría invitarlos, les surgiría una relación de deuda terrible. Y ya no se enfadarían más con ella, y eso es casi más malo que bueno porque la gente ya no sería como debe ser sino constantemente fingiría. En fin, un yate para que. Si ella estaría constantemente de vacaciones. Pero sola. Y eso, ¿la haría feliz?.
Se podría cuidar físicamente, pero para qué. Porqué madrugar y hacer cualquier tipo de sacrificio. Probablemente se dejara y se abandonara. Personas “malas” intentarían influir sobre ella, consumos de todo tipos de vicios, alcohol y drogas etc. Y muchos otros le propondrán negocios para ser todavía más rica. Pero con la inmadurez de los veintipocos años eso es una “bomba”.
Psicológicamente perdería el Norte. Y los sueños se desmoronarían, y ya no serían sueños.
Es terrible, decir eso, pero pobre chica. La felicidad te llega cuando aprendes a hacer feliz a la gente. En realidad es el valorar las pequeñas cosas que te satisfacen.
No te satisface recibir sino regalar. Es otro estado. Tu felicidad se construye a través de la felicidad de los demás. Y eso lo tienen muy claro las persones que realmente admiro, que actualmente vivas son dos Pere Casaldáliga y Vicente Ferrer.
Si tuvieran los 120 millones de euros, no tendrían ninguna duda. Lucharían contra lo que siempre han luchado. La pobreza y la injusticia.
No se donde leí una articulo que hacía un seguimiento a un grupo de gente que les había tocado la lotería. El 90% eran unos desgraciados, se sentían estafados y no eran más felices que antes de su “suerte”.
Que cojones dices?....”porque yo, con 120 millones de euros ya no trabajaría más! Y compraría un yate y muchas casas y yo que se que más...”- me comentaba uno
-¿Pero no sabrías de quién fiarte, y quien es realmente quién te quiere…?
-Ya lo descubriría, pero de momento disfrutaría…
-Entonces si que serás pobre…y algún día lo entenderás.
Y con eso no quiero decir que no me gustaría que no me tocara a mí…ni tampoco dar ninguna lección de nada. Faltaría más. Y en cuanto a la chica “afortunada”. Le deseo lo mejor y el tiempo dirá…
martes, mayo 12, 2009
El último encuentro. El Friki con San Pablo.
La verdad es que hasta que no entramos en la portería no deje de preguntarme porque había sido tan ingenuo de imaginarme que no me hubiera reconocido.
Ahora no sabía donde me quería llevar, pero evidentemente no había marcha atrás. ¿Qué podía hacer yo? ¿Irme corriendo? Era absurdo. Lo único que podía hacer era intentar recuperar mis cuadros y mi dignidad.
El ascensor era de aquellos de madera, que en su época había tenido su gracia, pero que estaba “tuneado” con palabrotas como “hijos de puta”.
Ostras igual el que escribió eso también le habían robado. No hablamos mucho, porque yo no estaba en condiciones de follar, sino lo que quería era interrogarla.
Cuando abrió la puerta me dí cuenta de que ese no era el piso que había visto en las fotos del informe de los detectives. Aunque Ramiro me aseguró de que vivían juntos.
- Bueno…- le dije yo mientras me sentaba en el sofá- ¿Me puedes preparar un Gin Tonic, Merche? – Le dije sonriendo cínicamente.
La verdad era que quería que todo eso acabara, porque era una tortura. Era extraño pero ya no sentía miedo.
-¿ Qué quieres que te diga? – Me preguntó mientras desde la cocina con la puerta abierta me preparaba el Gin Tonic.
- Joder. Pues no lo sé. Pero por lo menos una disculpa.
-¿Por haberte engañado? ¿o por robarte? Soy delincuente además de puta. Y he tenido una vida en la que mi forma de vivir es sobrevivir. ¿Quieres que me disculpe ante un señorito que lo ha tenido todo fácil en la vida? Pues no tío, que te jodan. Sino te hubiera reconocido ahora estaríamos follando, y tu disfrutando, te correrías y luego me hubieras amordazado e interrogado no? ¿o me equivoco mucho?- me decía con resentimiento.
Tenía toda la razón en el fondo para mí era una cuestión de “hipotética” dignidad, pero para ella era su forma de vivir con la esperanza de que un golpe de suerte le alejara de los prostíbulos.
- ¿ Y ahora qué? ¿ Qué quieres hacer?- Me preguntó mientras miraba su reloj
- No lo sé. Dímelo tu….- le dije yo- ¿me dejas explicarte un chiste? E igual se me nos ocurre una solución…
- Te gusta Bach?. Quiero que oigas La cantata nº 147...y ya puedes explicarlo..te escucho...
y entonces comencé a contar el chiste:
“Tres hombres llegan simultáneamente a las puertas del cielo. San Pedro sale y les dice:
-'Tenemos malas noticias para dos de ustedes; se nos cayó el sistema en el área de admisiones y sólo puedo dejar entrar a uno de los tres esta semana. Los otros dos tendrán que esperar en el infierno unos días mientras reparamos el fallo, lamentablemente no puedo hacer otra cosa'.
San Pedro continuó explicando: -'La persona que cuente la mejor historia de cómo murió, será la que Pueda entrar en el cielo hoy'.
Los tres hombres asintieron.
San Pedro los hace pasar de uno en uno a su oficina para que los otros no escucharan y no pudieran mejorar su historia.
El primer hombre pasó y empezó a relatar:
-'Presentía que mi mujer me estaba engañando, así que esa tarde llegué temprano... Subí los 25 pisos del edificio por la escalera para no hacer ruido con el ascensor..., abrí la puerta de mi apartamento y allí estaba ella, tendida en el suelo y ¡desnuda! Sabía que la había pillado. Corrí por todo el apartamento en busca del amante; arriba, abajo, debajo de la cama, en todos los armarios... ¡NADA! Estaba a punto de pedirle disculpas
por ser tan mal pensado, y mientras ella me decía que siempre hacia gimnasia desnuda, oí unos ruidos en la ventana...... ¡¡SCRATCH, SCRATCH,
SCRATCH...!!! Abrí la ventana y allí estaba el hijo de puta, colgando de la cornisa. Agarré mi bate de béisbol y le di duro en la cabeza. Vi cómo
se caía, pero tuvo suerte el infeliz y aterrizó en un montón de bolsas de basura. ¡Se estaba moviendo! Desesperado porque se me escapaba, cargué el mueble bar hasta la ventana. Con gran esfuerzo lo puse en la cornisa, pero al empujarlo se me enganchó la camisa, por lo que caí con el mueble bar y encontré mi muerte. ¡Pero estoy feliz porque me cargué al puto cerdo!
San Pedro no podía imaginarse historia más increíble, cuando hizo pasar al segundo hombre:
-'Bueno, yo soy un limpiador de ventanas. Estaba haciendo tranquilamente mi trabajo en un piso alto, cuando una de las cuerdas repentinamente se rompió. Me agarré de la plataforma, pero se me fueron resbalando las manos hasta que caí al vacío. Levanté las manos pensando en mi muerte y esperando que Dios me recogiera. Afortunadamente logré agarrarme a una de las cornisas del edificio. ¡¡¡ESTABA SALVADO!!! Estaba dando gracias a Dios e intentando que la gente que estaba dentro del edificio me salvara definitivamente. Empecé a rascar en la ventana para que alguien me ayudara, cuando repentinamente un cabrón la abrió y en lugar de ayudarme ¡¡¡me pegó un tremendo golpe con un bate de béisbol!!!
Caí al vacío otra vez, maldiciendo a esa mala persona, cuando mi ángel de la guarda me permitió seguir viviendo, poniendo un montón de bolsas de basura justo bajo mi caída... Cuando conseguí abrir los ojos para agradecer a Dios tanta fortuna, ¡un mueble bar estaba cayendo encima de mí! Y gritaba con terribles alaridos. Comprendí que Dios me quería a su lado. Sin duda era mi destino y así encontré la muerte'.
San Pedro estaba estupefacto. Hizo pasar al último hombre y le dice:
- 'Hijo, más vale que tengas una muy buena historia, porque las dos anteriores... ¡¡realmente son increíbles!!
Sí, el hombre lo miró y comenzó...
-'Bien, seré breve, imagínate esto: Estoy en pelotas, escondido en un mueble bar....
Merche se comenzó a troncharse de risa.
-Joder Juan, ¿y tu cual eras de los tres?
-El que limpiaba la ventana! – deje riéndome.
Era curioso. Me lo estaba pasando realmente bien. Serían los efectos de Gin Tónic.
Cuando observé que Merche abría un armario del pasillo, y sacaba una pistola.
Ostia la leche! – Es que no ganaba para impresiones.
-¿ me piensas matar antes de violarme?- le dije todavía con la risa tonta.
- No, no…no es para ti…Tu no te preocupes y relájate.
- Pero cómo cojones quieres que me relaje?- le pregunté gritándole
- pues para empezar te puedes ir desnudando…no?- mientras dejaba la pistola en la entrada, cerraba la balda de la puerta y se quitaba la blusa.
- Joder Merche. Debo de reconocer que no estás nada mal.- mirándole los pechos turgentes con los pezones erectos.
-que sea lo que Dios quiera …- murmuré sacándome no sin dificultad los tejanos
Hicimos el amor apasionadamente. Como si tuviéramos veinte años, desnudos y en el suelo. Arriba, debajo y de lado. Realmente fue increíble.
Merche abrió el cajón del mueble bar de donde extrajo un porro ya hecho, y lo encendió. Dio tres caladas y me lo ofreció.
Qué más da pensé yo. No sé que más me podía pasar.
Nos lo fumamos desnudos estirados en el sofá. Cuando se oyó el ruido de la cerradura y como se abría la puerta unos diez centímetros hasta el tope de la balda.
- Merche ábreme la puerta!- gritó el sargento Rioné.
Merche totalmente desnuda fue a abrirle la puerta. Antes de abrir cogió el revolver de encima del mueble y lo escondió ante la posible mirada del sargento.
- Donde está ese hijoputa? Le preguntó mientras se abría la puerta
- Está en el sofá!
Y ya me imagináis. En pelotas sentado en el sofá fumándome el porro y riendo, por no llorar claro.
Cuando parecía que se abalanzaba sobre mí. Merche le gritó “Luis!” El sargento se giró y vio como Merche le apuntaba con la pistola.
- Nooooo Merche!- gritó el Sargento Rioné
Y fue entonces cuando sonó el ruido seco del disparo. La bala le alcanzó de pleno el centro del pecho. Se intentó aguantar en una silla, pero perdió el equilibrio y se cayó dejando un charco de sangre. Estaba muerto.
Quién me mandaría salir en bici ese día, que se acabara la canción del mp3,, y oyera ese grito de socorro en el bosque.
“miré hacia el cielo (aunque solo veía el blanco techo), como pidiendo explicaciones, porque no entendía nada y exclamé gritando “ SAN PEDRO!!!! ¿Y AHORA QUE?”
Y de fondo sonaba el coro de la cantata 147 de Bach....
Ahora no sabía donde me quería llevar, pero evidentemente no había marcha atrás. ¿Qué podía hacer yo? ¿Irme corriendo? Era absurdo. Lo único que podía hacer era intentar recuperar mis cuadros y mi dignidad.
El ascensor era de aquellos de madera, que en su época había tenido su gracia, pero que estaba “tuneado” con palabrotas como “hijos de puta”.
Ostras igual el que escribió eso también le habían robado. No hablamos mucho, porque yo no estaba en condiciones de follar, sino lo que quería era interrogarla.
Cuando abrió la puerta me dí cuenta de que ese no era el piso que había visto en las fotos del informe de los detectives. Aunque Ramiro me aseguró de que vivían juntos.
- Bueno…- le dije yo mientras me sentaba en el sofá- ¿Me puedes preparar un Gin Tonic, Merche? – Le dije sonriendo cínicamente.
La verdad era que quería que todo eso acabara, porque era una tortura. Era extraño pero ya no sentía miedo.
-¿ Qué quieres que te diga? – Me preguntó mientras desde la cocina con la puerta abierta me preparaba el Gin Tonic.
- Joder. Pues no lo sé. Pero por lo menos una disculpa.
-¿Por haberte engañado? ¿o por robarte? Soy delincuente además de puta. Y he tenido una vida en la que mi forma de vivir es sobrevivir. ¿Quieres que me disculpe ante un señorito que lo ha tenido todo fácil en la vida? Pues no tío, que te jodan. Sino te hubiera reconocido ahora estaríamos follando, y tu disfrutando, te correrías y luego me hubieras amordazado e interrogado no? ¿o me equivoco mucho?- me decía con resentimiento.
Tenía toda la razón en el fondo para mí era una cuestión de “hipotética” dignidad, pero para ella era su forma de vivir con la esperanza de que un golpe de suerte le alejara de los prostíbulos.
- ¿ Y ahora qué? ¿ Qué quieres hacer?- Me preguntó mientras miraba su reloj
- No lo sé. Dímelo tu….- le dije yo- ¿me dejas explicarte un chiste? E igual se me nos ocurre una solución…
- Te gusta Bach?. Quiero que oigas La cantata nº 147...y ya puedes explicarlo..te escucho...
y entonces comencé a contar el chiste:
“Tres hombres llegan simultáneamente a las puertas del cielo. San Pedro sale y les dice:
-'Tenemos malas noticias para dos de ustedes; se nos cayó el sistema en el área de admisiones y sólo puedo dejar entrar a uno de los tres esta semana. Los otros dos tendrán que esperar en el infierno unos días mientras reparamos el fallo, lamentablemente no puedo hacer otra cosa'.
San Pedro continuó explicando: -'La persona que cuente la mejor historia de cómo murió, será la que Pueda entrar en el cielo hoy'.
Los tres hombres asintieron.
San Pedro los hace pasar de uno en uno a su oficina para que los otros no escucharan y no pudieran mejorar su historia.
El primer hombre pasó y empezó a relatar:
-'Presentía que mi mujer me estaba engañando, así que esa tarde llegué temprano... Subí los 25 pisos del edificio por la escalera para no hacer ruido con el ascensor..., abrí la puerta de mi apartamento y allí estaba ella, tendida en el suelo y ¡desnuda! Sabía que la había pillado. Corrí por todo el apartamento en busca del amante; arriba, abajo, debajo de la cama, en todos los armarios... ¡NADA! Estaba a punto de pedirle disculpas
por ser tan mal pensado, y mientras ella me decía que siempre hacia gimnasia desnuda, oí unos ruidos en la ventana...... ¡¡SCRATCH, SCRATCH,
SCRATCH...!!! Abrí la ventana y allí estaba el hijo de puta, colgando de la cornisa. Agarré mi bate de béisbol y le di duro en la cabeza. Vi cómo
se caía, pero tuvo suerte el infeliz y aterrizó en un montón de bolsas de basura. ¡Se estaba moviendo! Desesperado porque se me escapaba, cargué el mueble bar hasta la ventana. Con gran esfuerzo lo puse en la cornisa, pero al empujarlo se me enganchó la camisa, por lo que caí con el mueble bar y encontré mi muerte. ¡Pero estoy feliz porque me cargué al puto cerdo!
San Pedro no podía imaginarse historia más increíble, cuando hizo pasar al segundo hombre:
-'Bueno, yo soy un limpiador de ventanas. Estaba haciendo tranquilamente mi trabajo en un piso alto, cuando una de las cuerdas repentinamente se rompió. Me agarré de la plataforma, pero se me fueron resbalando las manos hasta que caí al vacío. Levanté las manos pensando en mi muerte y esperando que Dios me recogiera. Afortunadamente logré agarrarme a una de las cornisas del edificio. ¡¡¡ESTABA SALVADO!!! Estaba dando gracias a Dios e intentando que la gente que estaba dentro del edificio me salvara definitivamente. Empecé a rascar en la ventana para que alguien me ayudara, cuando repentinamente un cabrón la abrió y en lugar de ayudarme ¡¡¡me pegó un tremendo golpe con un bate de béisbol!!!
Caí al vacío otra vez, maldiciendo a esa mala persona, cuando mi ángel de la guarda me permitió seguir viviendo, poniendo un montón de bolsas de basura justo bajo mi caída... Cuando conseguí abrir los ojos para agradecer a Dios tanta fortuna, ¡un mueble bar estaba cayendo encima de mí! Y gritaba con terribles alaridos. Comprendí que Dios me quería a su lado. Sin duda era mi destino y así encontré la muerte'.
San Pedro estaba estupefacto. Hizo pasar al último hombre y le dice:
- 'Hijo, más vale que tengas una muy buena historia, porque las dos anteriores... ¡¡realmente son increíbles!!
Sí, el hombre lo miró y comenzó...
-'Bien, seré breve, imagínate esto: Estoy en pelotas, escondido en un mueble bar....
Merche se comenzó a troncharse de risa.
-Joder Juan, ¿y tu cual eras de los tres?
-El que limpiaba la ventana! – deje riéndome.
Era curioso. Me lo estaba pasando realmente bien. Serían los efectos de Gin Tónic.
Cuando observé que Merche abría un armario del pasillo, y sacaba una pistola.
Ostia la leche! – Es que no ganaba para impresiones.
-¿ me piensas matar antes de violarme?- le dije todavía con la risa tonta.
- No, no…no es para ti…Tu no te preocupes y relájate.
- Pero cómo cojones quieres que me relaje?- le pregunté gritándole
- pues para empezar te puedes ir desnudando…no?- mientras dejaba la pistola en la entrada, cerraba la balda de la puerta y se quitaba la blusa.
- Joder Merche. Debo de reconocer que no estás nada mal.- mirándole los pechos turgentes con los pezones erectos.
-que sea lo que Dios quiera …- murmuré sacándome no sin dificultad los tejanos
Hicimos el amor apasionadamente. Como si tuviéramos veinte años, desnudos y en el suelo. Arriba, debajo y de lado. Realmente fue increíble.
Merche abrió el cajón del mueble bar de donde extrajo un porro ya hecho, y lo encendió. Dio tres caladas y me lo ofreció.
Qué más da pensé yo. No sé que más me podía pasar.
Nos lo fumamos desnudos estirados en el sofá. Cuando se oyó el ruido de la cerradura y como se abría la puerta unos diez centímetros hasta el tope de la balda.
- Merche ábreme la puerta!- gritó el sargento Rioné.
Merche totalmente desnuda fue a abrirle la puerta. Antes de abrir cogió el revolver de encima del mueble y lo escondió ante la posible mirada del sargento.
- Donde está ese hijoputa? Le preguntó mientras se abría la puerta
- Está en el sofá!
Y ya me imagináis. En pelotas sentado en el sofá fumándome el porro y riendo, por no llorar claro.
Cuando parecía que se abalanzaba sobre mí. Merche le gritó “Luis!” El sargento se giró y vio como Merche le apuntaba con la pistola.
- Nooooo Merche!- gritó el Sargento Rioné
Y fue entonces cuando sonó el ruido seco del disparo. La bala le alcanzó de pleno el centro del pecho. Se intentó aguantar en una silla, pero perdió el equilibrio y se cayó dejando un charco de sangre. Estaba muerto.
Quién me mandaría salir en bici ese día, que se acabara la canción del mp3,, y oyera ese grito de socorro en el bosque.
“miré hacia el cielo (aunque solo veía el blanco techo), como pidiendo explicaciones, porque no entendía nada y exclamé gritando “ SAN PEDRO!!!! ¿Y AHORA QUE?”
Y de fondo sonaba el coro de la cantata 147 de Bach....
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