martes, mayo 02, 2017

Contrastes


Qué  hacer un día de lluvia en la costa Brava?
Muy buena pregunta....la misma que nos hicimos el sábado  por la mañana.
Teníamos una recomendación:

Palau de Casavells. Cerca de Cursá. L´Empurdà.
Antigua casa del obispo de Girona.

Pues nos fuimos a ver a lo que había sido la casa del Obispo de Girona sin ninguna expectativa... 














En realidad en cualquier pueblo del Empurdà uno siempre encuentra todo un conjunto de contrastes.
Casas de pueblo antiguas, con vigas carcomidas conviven con paneles solares. Masías historicas con arboles centenarios con coches Tesla o Porsche Cayenne en el garaje o jardín. No creo que los payeses lo llamaran jardín, sino se debían referir a "fora o a dintre" de la casa... Yo también soy de contrastes. Me gusta el frío y después calor. No me gusta mezclar sabores en el plato, para después mezclarlos en la boca…
Me gusta leer libros sin saber de que van. Lo mismo que las películas…aunque esto no sea un contraste sino una gilipollez…
Seguíamos hablando de los pueblos de la costa brava...antes de que se me fuera la pinza... 
Contrastes continuos, en dónde en cualquier carretera comarcal  te puedes encontrar un Ferrari intentando pasar a un Masi Fergusson, es decir, el típico tractor.
Constantes vistas de campos verdes, excepcionales.
Son lugares en  dónde el paso del tiempo es una anécdota.
Y ahí estaba esa casa de pueblo, por llamarlo de alguna manera, aparcando al lado de una antigua puerta madera... y entrando por un patio interior. 
Teníamos  la duda si era aquel el lugar que buscábamos...
Sin ningún tipo de carteles en las puertas, ni taquillas, ni  ni anuncios, ni horarios…simplemente una puerta entreabierta invitando a entrar.
Increíble. techos altos, paredes gruesas, suelos centenarios, esa si que es el auténtico suelo de Masía Gerundense." La llamada toba catalana" que  a veces te encuentras con desniveles propios del paso del tiempo, combinando constantemente lo antiguo con lo moderno. 
En la casa conviven varias exposiciones. (Antonio Gonzalez, Manolo Sierra,Matias Krahn, Hiroshi Kitamura...).
Todo se vende …nos dicen. El contraste es en estado puro. Obras de Chema Madoz combinadas con mesas y sillas de madera rústica. La pintura de las paredes, suelos y techos de hace más de 100 años, la iluminación con focos LED dando la luz y  el ambiente necesarios para disfrutar todas las obras allí expuestas.
Una  mesa cuyo sobre es un trozo de suelo del siglo XVIII.Pero nos dicen que ya está vendida. La mesa compuesta por un rectángulo de piedra aguantado por unas patas de madera. Simple pero auténtico. Tan moderno y a la vez tan antiguo. Esa pieza era el resumen de la esencia de la casa.
Las obras de arte tienen de emocionar,  modernas o clásicas...y ninguna me emocionó lo suficiente. No fue el conjunto de obras lo que me cautivó sino  sobre todo el contraste.
Mejor así, porque sin ser “caras” (concepto relativo ) tampoco  hubiera podido comprarlas. Pero al margen del contenido lo sorprendente era el continente.
Gusto exquisito sorprende por la mezcolanza de estilos combinados, que hacen del contraste la virtud…

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