lunes, mayo 11, 2009

FRIKI 6

El informe explicaba como el sargento Rioné había sido juzgado varias veces por presuntas corrupciones, pero nunca se había podido demostrar nada. Sin embargo, el hecho de que fuera tan sólo sargento después de tantos años de “servicio” era significativo.
Lo seguía por las tardes cuando salía de la comisaría, dos veces por semana. Iba alternando las tardes, una semana eran los martes y los jueves y la siguiente semana los lunes y miércoles.
El puticlub de donde era asiduo se llamaba 240 y era un putiferio donde se combinaban ejecutivos que se iban a tomar un whisky pasadas las ocho de la tarde, y putas, algunas de ellas refinadas, tanto que hasta pasaban por señoras de alta alcurnia.
Conseguí convencer a mi amigo Jordi me acompañara a tomarme un gin tónic esa tarde cuando mientras estábamos vacilando ante cinco brasileñas espectaculares, de pronto la vi. Era Merche. Se había arreglado y llevaba minifalda y un escote generoso. Sin duda era ella. Desde el grito de Collserola habían pasado tres meses. Le pedí el favor a Jordi me sacara de encima a las brasileñas. Y se sentó en una mesa con las cinco, hablando y riendo sobre su estancia durante veinticinco días viviendo en una tribu Massai. Las putas estaban encantadas de cómo describía Jordi a “los valientes guerreros” que pasaban los días sin pegar brote en la tribu mientras que las mujeres eran las que tiraban de la tribu. Como siempre, pensé.
- Hola. Te puedo invitar a una copa?- le dije a Merche mirándola a los ojos
- Ron por favor.- me dijo sonriendo Merche
Era evidente que no me había reconocido, por lo que seguiría el juego hasta acorralarla. Cuando me acerque a Jordi y me despedí de él. Sabía que lo entendería. “Ya me explicarás…” me dijo Jordi mientras se dejaba acariciar por debajo de la camisa por una de esas chicas. No sé como acabará eso pensé. Pero ya es mayorcito para decidir él. Si se las quiere follar una a una allá el con su Visa…
Esperé a que me sirvieran las dos copas, el ron de Merche y mi Gin Tonic y me volví a la discreta esquina alumbrada con luz tenue, y en donde Merche me estaba esperando con fumándose un cigarrillo.
“-te digo una cosa, que me parece como si te conociera…no sé de qué pero casi estoy segura.” – dijo Merche mientras brindábamos con nuestras copas.
“ -Pues no se de qué, porque es la primera vez que vengo…”- dije disimuladamente
“como te llamas cariño” me susurro al oído antes de besarme el cuello.
“me llamo Pedro…Pedro García” – le dije
“yo me llamo Andrea. Sólo Andrea” me dijo guiñándome un ojo.
Estuvimos diez minutos hablando de lo variado de la gente que venía a ese lugar cuando de pronto me hizo una pregunta, que no es que fuera inesperada debido a ese entorno de lujuria, pero si que me sorprendió de lo directa que era.
“¿ Así que te gustaría probar la dulce “mamada” de Andrea?
-Joooooder….ufff- me dejó noqueado
- No, no eso luego! – dijo riendo Merche
“¿Dónde? ¿Aquí?”- pregunte extrañado .No por el hecho, sino por lo ridículo de sentirme observado por la gente del bar. Aunque igual habían habitaciones…
“Tu…me parece que mucho no has ido con mujeres..¿no? Ahora pagas las copas y nos vamos a mi casa que vivo cerca de aquí y te voy a hacer lo que nunca te ha hecho una mujer jamás…”- me dijo poniéndome su mano en mi paquete y teniendo una erección incontrolada.
Joder. Ya estaba lo suficientemente caliente para poder negarme. Además, lo que yo quería era venganza ¿no? Pues eso mismo. Dejaría que me llevara a su casa y así le podría acorralar una vez estuviéramos solos. ¡Y no me streseis Coño! Que yo ya vería cual sería el mejor momento. Porque si hay que follar. Se folla y punto. Lo que sea para descubrir la estafa. Mi duda era si daría la talla hasta el final con esa mujer tan viciosa y a la vez tan atractiva. ¿Pero la talla a quién? Pensé yo.
Me acabé el último sorbo de mi segundo Gin tónic, porque Merche se había ido un momento al baño, antes de marcharnos. Y luego dicen que estereotipamos a las mujeres, con lo previsibles que son.
Que conste que todo esto lo hago en pos de descubrir la verdad del “grito de Collserola”.
Mientras íbamos hacia su casa andando por la calle Aribau. Me decidí salir de dudas y preguntarle a Merche, o a Andrea o como se llamara:
“Por cierto, y perdona mi ignorancia. ¿Podría saber lo que me valdrá lo que nunca me ha hecho una mujer jamás?”- Le pregunté con cierta sorna, me excitaba el pensar que podría ser algo tan placentero pero pronto lo descubriría.
- No hay dinero en el mundo para pagarme eso. Será el placer en la dimensión desconocida, mi querido Juan, digo….Pedro- Cuando acabó la frase me miró y giró la cara. Se dio cuenta de que yo me había dado cuenta. Yo intenté disimular e hice ver que no me había dado cuenta del desliz que había cometido. Yo pensaba irónicamente que le podría haber contestado en misma línea con un “desliz provocado” con algo así como: “Estoy impaciente de experimentar querida Merche…digo Andrea”. Pero no tuve cojones.
Lo que si me di cuenta fue de la tensión del silencio que se produjo desde ese momento hasta que entramos en la portería del xaflán de Paris con Enrique Granados. O sea donde vivía con Rioné.
Aunque no os podéis imaginar el mal rollo que me daba el imaginarme dónde me llevaba. Desde luego la prominente erección quedó para el recuerdo. Y no hacía más que intentar ligar los cabos que eran imposibles de ligar.

FRIKI 5

El sargento Rioné iba cruzando las calles arrastrando mi bici y yo lo seguía a una distancia prudencial. No paraba de pensar que es lo que podía hacer cuando se metiera en una portería. Yo no era lo suficientemente fuerte para reducirlo. Entre otras cosas porque él era policía y seguramente llevaría pistola. Además era obvio que lo único que haría sería levantar “la liebre”, y aunque le cogiera “in fraganti” con mi bici, el podría inventarse cualquier cosa. Es decir, que lo tenía muy complicado. Por lo pronto, intentaría controlar sus movimientos. Giró por Enrique Granados hacia abajo y se metió en el segundo portal a mano izquierda. En el número 85.
Me pasé una hora mirando por si salía, hasta que me di cuenta que era absurdo, que podía pasarme horas y horas, que probablemente él vivía ahí y que igual no salía de casa hasta el día siguiente.
Desde luego yo no soy ni un James Bond ni nada por el estilo, ni intento complicarme la vida, por lo que el no saber que podía hacer me ponía de mala leche. No paraba de preguntarme que coño hacía el sargento con mi bici.
Porque evidentemente si la hubieran recuperado me habrían avisado. Me planteaba muchas pregunta.
¿Sería posible que Rioné fuera “Felipe” el Friki de Merche, o como se llamara?. ¿Porqué no había querido acreditarse en la tienda de bicis?’ ¿Porqué me atendió él en la comisaría dando la sensación de que me estuviera esperando?.
Y ahora qué?- no paraba de preguntarme
No sabía a quién acudir, bueno exactamente si sabía a quién no acudir, evidentemente a la policía.
Después de pensarlo durante unos días , me decidí investigar por ni cuenta. Como yo tenía que trabajar opté por controlar los movimientos de Rioné a través de una agencia de detectives privados.
Concluí que si quería llegar al fondo de la cuestión debería involucrarme en investigar que carajo estaba pasando.
Evidentemente debería intentar que Rioné no sospechara nada. Porque si Rioné era culpable tarde o temprano lo descubriría.
No era un tema de dinero, porque había conseguido que el seguro de mi casa se hiciera cargo de un porcentaje del valor de los cuadros y de las joyas. Lo de los relojes lo tenía complicado. Era más un tema de orgullo.
Pasados unos días, ahí estaba, en la recepción de una agencia de detectives llamada Detectives Poc en la calle Balmes 187. Era un despacho pequeño pero correcto, amueblado con muebles de oficina baratos.
Ramiro Poc ,que así se llamaba, el detective privado que se presentó educadamente. Me hizo pasar a su despacho.
“Usted dirá…” – dijo Ramiro sentado detrás de su escritorio abriendo las manos.
"Necesitaría toda la información de todo lo relacionado con una persona. He sido objeto de un robo y creo que esa persona tiene mucho que ver" le explicaba a Ramiro
"De esa persona solo sé que creo que vive en la calle Enrique Granados y que es policía..." -proseguí con mi relato, cuando a Ramiro se le escapó un “coño, vaya marrón!”.
“¿Puedes aceptar mi encargo?”- le pregunté a Ramiro
“Pues en principio. Pero tiene de explicarmelo todo.Somos profesionales y tenemos capacidad y experiencia para conseguir información de cualquier persona. Hasta del Papa de Roma”- comentaba con cierto orgullo Ramiro
Piense que nuestro trabajo se basa en la máxima discreción y en la confianza de nuestros clientes…-argumentaba Ramiro
“Pues espero que tenga un poco de tiempo, para oír mi historia” le dije
“el tiempo que necesita…Comience por favor”
Entonces le expliqué desde el principio con todo detalle lo que me ocurrió desde el día en que oí el grito de socorro…
Ramiro era joven , unos veinticinco años. De constitución atlética, calculaba que debería medir metro noventa. Con la tez morena y el cabello rizado. Ojos muy azules. Si no lo oyeras hablar parecía que fuera brasileño.
Ramiro me explicó que la agencia la había creado su padre y que éste murió por enfermedad el año pasado. Ahora llevaban la Agencia entre su hermano Gabriel y él.
Aceptaban todo tipo de trabajos, aunque lo más normal era controlar las infidelidades y también los contrataban empresarios para certificar que las bajas por enfermedad tuvieran su fundamento. Lo de seguir a un policía era algo totalmente nuevo para él.
Ramiro me hizo el presupuesto por la información sobre Rioné, sin entrar en el tema de la búsqueda de Merche ni cualquier tema derivado del incidente.
- Le parecerá algo caro , pero le aseguro que quedará contento...- dijo Ramiro mientras me enseñaba el presupuesto.
“Joder, es una pasta, pero espero recuperarla con creces” - Pensaba mientras me despedía de Ramiro .
Al cabo de un mes aproximadamente la secretaria de Detectives Poc me llamaba para entregarme el informe de Rioné.
Ramiro me entregó el informe, y se levantó mientras yo miraba el extenso dossier.
- Le dejo sólo para que se miro el informe con tranquilidad...no tengo prisa, cuando se lo haya leído me avisa y lo comentamos – me dijo Ramiro amablemente
Debo reconocer que, aunque caro, el informe de cincuenta y ocho folios sobre Rioné era muy completo. Desde la bibliografía de Rioné, hasta fotos de los bares y restaurantes donde había ido durante el último mes.
Fotos de su piso. De las habitaciones…!joder! !Tenía todos mis cuadros en una habitación!. Reconocí en una foto a Merche cenando en un restaurante del Borne con Rioné.
¡Que hija de puta!- Exclamé cuando observaba una serie de fotos de Merche en actitud cariñosa.
Ahora sabía que Merche y Rioné vivían juntos. Solo debía seguirla para saber donde trabajaba, si es que trabajaba…ahora estaba seguro de que todo había sido un plan meticulosamente pensado.
Seguí leyendo el informe. “menudo pájaro” pensé al comprobar que salía casi cada noche y que solía pasar parte de la noche en un prostíbulo de la calle Aribau, a pesar de vivir con Merche.
Estaba dispuesto a llegar hasta el final.

jueves, mayo 07, 2009

FRIKI 4

Al final convencí a mi mujer que dejara dormir a Merche esa noche en casa, y que se marcharía al día siguiente.Nos despertamos como siempre, porque debiamos que continuar con nuestras monótonas vidas.
Nos incorporamos al trabajo , y las niñas se fueron al cole, y en casa se quedaron el mono, el perro y Merche. Antes de marchar le dije a Merche que cuando se fuera cerrara la puerta principal de golpe,
Merche me parecía una mujer culta, guapa y que había tenido el desliz de acudir a una empresa de esas de Frikis…Era injusto culparla por eso. De hecho no sabía nada de ella. Sólo que era abogada y su nombre. Esperaba no verla más. Porque me había complicado la vida.
Cuando llegue al mediodía a casa no me lo podía creer. El perro y el mono estaban, pero habían desaparecido todos los cuadros de casa. Y las alfombras de más valor. Pero no sólo eso. Mi valiosa colección de relojes y el joyero de mi mujer también habían desaparecido. El ordenador portátil. Me cago en la leche! Hasta la tele nueva de 50´ también había desaparecido.
Ostia puta! Que desilusión e impotencia. ¿Que hacer ahora?
Me dirigí a la comisaría para hacer una denuncia y me atendió el sargento Rioné. Me dio la sensación que me esperara porque sólo entrar en la comisaría me vino a buscar
- Quiero denunciar un robo
- Acompáñeme a un despacho Sr.- dijo el policía amablemente
Entramos en un frío despacho. Me hizo sentar
-Me llamo rioné. Sargento Rioné. Usted dirá
Y le explique mi odisea
No se creía lo que le estaba contando. Se quedó boquiabierto cuando le expliqué lo de Merche. No paraba de preguntarme sobre Merche, sobre la empresa esa de frikis, sobre el mono, sobre mi bici…
Bueno, decirle de que poco podemos hacer. Será difícil, sino imposible encontrar a Merche. Respecto a los cuadros…No sé yo si tienen valor de coleccionista…
Claro que tienen valor! – le contesté indignado
-No me interprete mal…evidentemente tienen valor…aunque sea simbólico…pero no son Picaso Eh. Que me entiende.
- Perfectamente, pero no juzgue sin saber porque igual se sorprende…
Salí de la comisaría indignado. Con la impresión de que el Sargento Rioné se reía de mi.
Como me jodía que aquel imbécil me tomara por un loco. Claro que la historia tenía tela. Rioné nunca había oído hablar de “empresas de Frikis” y cuando le expliqué lo del mono de cola verde, cambió de actitud, perdió el interés y me “facturó”.
Ni siquiera sabía si se llamaba Merche, y si había existido algún Felipe, ni que hubiera empresas de Frikis. De lo que estaba seguro es de que Merche, o como se llamará tenía algún compiche que la había atado y probablemente le había ayudado a desvalijar mi casa.
Pasaron los días, y mis investigaciones sobre empresas de Frisi habían acabado frustradas. La policía ni se digno a venir a casa a recoger posibles huellas dactilares de Merche. Porque al no haber forzado la puerta no se podía considerar robo sino hurto. O sea que sin cuadros, sin joyas, sin alfombres , sin relojes, sin bici, casi sin mujer y sin dignidad. ¡Pero que imbécil soy!
A la semana siguiente me presentaba en la tienda de bicis para comprarme una bici nueva. Conocía muy bien la tienda y a los mecánicos.
Le conté mi increíble historia a Chema, el jefe del taller, y de paso pidiéndole consejo sobre una nueva bici o una de segunda mano. Al final me compré una nueva.
Pasaron dos semanas y empezaba a rehacer mi vida. Conseguí colocar el mono a mi amigo David. Que como vivía en Sant Cugat tenía un pequeño jardín. Con dos niños pequeños que estaban encantados con el mono, era una cuestión de tiempo el que David formara parte de la lista de ex amigos.
Al cabo de dos meses me llamó Chema, el mecánico de la tienda de bicis.
-“ Juan, hoy ha venido un tío que nos quería vender una bici. Era como la tuya. Le he dicho que me la dejara para revisarla y que pasara mañana que le diría si me la quedo o no. He comprobado el nº de serie del cuadro de tu mtb y he salido de dudas. Es tu bici.” – me dijo casi más emocionado que yo.
- Joder Chema! De puta madre! A qué hora pasará? Que me quiero encontrar a ese cabrón!- Le dije con cierta emoción
- Vendrá a las doce de la mañana. Así que ya sabes…-
- Gracias Chema. Te debo una!
Y así que a las doce del mediodía me dirigía a la tienda de bicis. No llamé a la policía porque tampoco estaba seguro de que fuera el ladrón…me quería asegurar primero.
Entre a las doce y diez por la puerta de la tienda y me dirigí al taller. No sé lo que haría ni como reaccionaría. Cuando antes de llegar al mostrador del taller vi a chema hablar con un tio que estaba de espaldas, pero que me sonaba mucho. Se giró un poco y lo ví. El corazón se me aceleró. Era el Sargento Rioné. ¡Que fuerte!. ¡Ahora si que no entendía nada!. Retrocedí sin que me vieran. Cogí una tarjeta a la cajera de la tienda y salí.
Crucé la calle. Y sin dejar de mirar hacia la tienda llamé.
- Pásame con Chema por favor – le dije a la cajera
- Quién le digo que le llama-
- Soy un cliente, para una consulta….- no quería decir mi nombre por las moscas.
- Diga…- contestó Chema
- Chema! Soy Juan!. Es importante que disimules si estás delante del que te quiere vender mi bici. ¿Ok?
- Le hago un presupuesto pero me la tendrá que traer…- dijo Chema
Joder! Gracias a Dios me ha entendido – pensé aliviado
-Escúchame con atención Chema. El tío que te quiere vender mi bici es policía. No sé si me la ha robado él o qué es lo que está pasando, pero todo esto es muy raro. Síguele la corriente y cómprasela. Pero dale de alta como cliente. Más tarde hablamos…
- Ok Entonces mañana me la traes. Ciao.- Concluyó Chema habiendo entendido perfectamente mi mensaje.
Tenía una premonición. Pero no estaba seguro. Seguiría a Rioné cuando saliera de la tienda.
Media hora más tarde Rioné salía de la tienda. Salía andando pero con la bici!. Era evidente que no la había vendido. No entiendo porque. Le seguí por la calle Paris mientras llamaba desde el móvil a chema.
- lo siento Juan, pero no se la he comprado porque no quería dejar sus datos. Bajó el precio a la mitad pero con la condición de no dejar los datos…-me dijo excusándose Chema
- No te preocupes. Todo esto es muy raro pero tengo a este tío andando treinta metros delante de mí. Ya te contaré como acaba esto pero gracias por todo Chema- y colgué.